Artífice del instante
donde la gracia
transmuta en gloria;
donde el cuerpo del peligro
y su memoria
me sume en el fulgor flotante
de tu mirada...
Tiempo y deseo
se funden
en un sudor de diamantes
y anuda tu hilo orbital
el núcleo de mis sensaciones...
Me arrastran
al lugar
donde te conviertes en aire,
sólo para verme
vestir la desnudez del mundo
y respirarte...
Al instante
en que la maniobra resbala
por la cúspide elemental
de la noche...
Nunca duró tanto la eternidad...
Su velocidad nace
de tu lengua infinita,
y encharca la realidad,
mientras se acelera
el enfoque del horizonte,
dejándome a la deriva...
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