deshojarme;
arrojar sobre tu aliento
mi porvenir
y aferrarme, firmemente...
Permitir
que seas tú
quien saboree
el apogeo de mi personalidad,
mientras sueño contigo
el mismo sueño...
Liberar
Liberar
sobre tu lengua vernal
la flora de mi erotismo,
asegurando, con soltura,
arrimar con tus dedos
el sur de la intromisión...
Persigo el rumor
de tu prestigioso vendaval
y accedo a transmitirte,
con telepatía,
la mentalidad del desenfreno...
A un relámpago de tu antología,
mi carácter se complace
en el vaivén terrorista
de tu silencio
que contradice la lógica
y observa
cómo me equilibro;
cómo se aclimata la piel
a la realidad, tan distinta,
donde se asienta mi boca...
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