que no mudas,
ahí me quedo...
Allí
donde tus ojos se difuminan
y la verdad pinta el vacío
con colores nuevos..
En tu mente,
en tu pecho...
En el borboteo de tu lengua
al lamer la tentación
que sabes que no resisto...
Acorde a lo que intuyo,
me cercioro
de que te habito...
A continuación,
te abro mis venas
y me siento bien,
entrando en el éxtasis
que me ofreces...
Me subo y bailo
sobre las nubes, sin inhibiciones,
hasta que despiertas en mi mente
y confirmas
que me vas,
robando de mí misma,
acercándome a lo que soy...
Me doy cuenta
de que me incumbes,
completamente,
en igual medida
que la luz al sol...
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