lunes, 6 de julio de 2026

Mónada

Darle crédito al fin,
es 
dejarlo correr 
por la geografía del impulso,
hasta lanzar al aire 
su improvisación
para sobornar a la magnitud
que lo sostiene...

Estremecerse 
ante la precisión de su influjo,
mientras bulle la impresión,
espontáneamente,
a nivel y temperatura
donde se es sed;
donde la luz 
se vuelve océano sinóptico...

Criatura espiritual,
asientes, 
diligente,
sostener la vibración de mis poros
y dentro de mí,
desvariando,
sin ubicación,
el trastorno bidireccional
vuelve a cambiar el estado
de mi mente...

Me llevas y traes de vuelta
y afino el sitio
donde la razón se extravía;
donde suceden
la mixtura y el arte invencible
de tu lengua...

Su monopolio ostenta 
la propiedad absoluta
de mi alma...

La claridad del verso
se propaga,
dejándome disfrutar el ritmo
del crudo estupor,
haciéndome sentir,
como presea universal,
cuando su fuero cíclico
ahonda en mi ser
y perfecciona su vibración...


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