a tu manía de hacer
Me aprendes,
converger tus espacios
con la jurisprudencia de los míos...
Me aprendes,
autosuficiente
y lista para apaciguar tu afán
y lista para apaciguar tu afán
de prolongar más allá
tu estadía...
Especula el juicio
frente a esta exposición,
frente a esta exposición,
mientras se instala
una impresión sensorial,
fuera de serie,
porque una vez te acercas,
se detiene todo intento de escape...
Me invento
una forma de homologar la carne
frente a tal orientación;
un silencio de amor
que destape
la caja de Pandora...
Que se rompa
el cristal del devenir
y, lento,
vaya derramándose,
en mí,
tu saliva
en los últimos instantes
de esta vida...
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