martes, 1 de septiembre de 2026

Álgido

La vivacidad de tu lengua
fulmina mi envoltorio;
estimula glándulas y jugos,
cuando me siembras los ojos
de tus pretensiones
y emerjo,
grandiosa,
llena de tus ganas...

Tienes la habilidad 
de encauzar la noche
para sacarme de mi mundo;
para crear estímulos ineludibles
y dejar que los alcance,
sin abrazar la prisa,
como si no pudiera soltar 
tu ritmo eufónico...

Descubro, de a poco,
tu plan,
la fechoría
y la atenuante de tu boca;
el sendero incomprendido del deseo
y su fuente tórrida...

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