un riego apasionante,
encargado de profundizar
en el pálpito
de venirme a contrastar
con todos tus andamiajes...
encargado de profundizar
en el pálpito
de venirme a contrastar
con todos tus andamiajes...
Deduzco
que no recuperas la forma
y, sin embargo,
apruebas mantenerte
alejado de la distancia,
sometiéndome a tu veta adictiva
que no tiene fin...
La potencia arrasa
en cuanto se nutre de la inventiva
que se proyecta,
como luz narcótica
por las latitudes de tu boca,
cuando el gusto por lo que atraigo
envuelve el instante febril
en que creo
que broto de tu lengua
y me distribuyo, silenciosa...
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