se te escapa el movimiento
que despide el dulzor
del que se harta tu perfume;
de hacerlo rodar por el conflicto
que bulle debajo de mi piel
al topármelo...
Todo él
se manifiesta,
absorbiendo mi sensibilidad,
amplificándola al mirarte
a través,
con una flor en la lengua...
Se entrelazan las pulsaciones
para que
aquello donde se esconde
el verdadero color de la entrega,
salga a la luz...
¿Eres tú
el prisma o el espejo;
la rima o el verso...?
No obstante,
amo la conexión
que fluye,
en armonía,
en silencio,
entre tú y yo...
La misma que se produce
entre mago y sacerdotisa,
en una misma conjunción...
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