palabra por palabra;
discurre la ocasión
y no me explico
estar a punto de establecer,
sin contención,
la conexión con el mismo universo
y no me explico
estar a punto de establecer,
sin contención,
la conexión con el mismo universo
y la insistencia prismática
de tu atención
en no hallar nada mejor
que sincronizar, antes,
lugar y tiempo...
Me pides calma
y no hay forma
de acallar mi torpeza;
de distinguir el propósito inescrutable
que gobierna tu sensibilidad...
Ese no parar de darle vueltas,
exige una dosis textual
que erosione la premura...
que erosione la premura...
No obstante, conservas el ánimo
de conquistar mi insensatez más pura
con tu lengua maestra
y, ante la ocurrencia de la rutina,
destapar, de una vez,
el motivo de tanto desatino...
Se abre mi mente
a la exquisitez melosa
de lo prohibido
que insta a una aventura
tendiente a recrearse
boca con boca,
tú conmigo...
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