fiereza y elegancia...
Y me fascina
ser
parte de tu tiempo;
aprendiz de tu boca...
Tu lengua catedrática
me alecciona
con su compás de estrella,
haciendo
girar las palabras en mi mente;
pendular en el silencio
que va previendo
el futuro esplendor de la carne...
Procedes a darme
de tu fuego,
imponiendo un dinamismo
que destaca
por su huella y carisma...
El lúdico modo
que utilizas
para nutrirme de magia...
Tu alma
me imprime su sello;
selecciona lo mejor
para que acceda, luego,
a lo que siempre supe mío...
Escupe diamantes
el libro de poesía que soy
y te encanta
y te encanta
que, consumidos
por la fantasía y su calor,
nos desnuden sus mortales sábanas...
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