me arrastra
al carnaval de las delicias...
Con tal poder,
avasallas mi energía
que ruego, desesperada,
acabes en mi piel...
Se hace urgente
dártelo todo;
desprenderme del mundo
y crear otro,
nuevo,
mutuo...
Cuánto apetito volcado,
masticando el deseo;
alimentando el ánimo
de evaporarme
en el paladar de tu verbo...
Beber, despacio,
del sudor de ese silencio
que va a cumplir el mandato,
cuyo resplandor
va a dar de comer al hambriento...
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