despertando, en mí,
el interés por lo insensato;
el interés por lo insensato;
la necesidad de desprenderme
de la carne,
mientras, tangenciales,
los silencios
embisten una realidad
que no es suficiente
para sostener esto que siento...
Vas acercándote,
periódico,
obligándome
a trenzarme a besos,
con todo lo que significas...
A derretirme en tus ojos,
mientras me llamas a tu lado...
Mi mundo se derrumba
y no me percato,
porque encandilas a mi lengua
que no para
de decir tu nombre
y se abruma,
cuando entiende que llegas
para que cada palabra
se descoloque,
a sabiendas...
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