que me das el cielo
y lo siento todo,
como una interferencia
que se resigna a sostener
cualquier argumento
que explique
que escojo la familiaridad
del factor sorpresa
para dar un giro a la razón
sólo para que se agite
en mi lengua
el puente
hacia el instante sublime
donde fulgor y oscuridad
convergen...
No reparas en que,
al enredar las partes
se disipan,
conformando una sola
y nueva arista,
perpetua...
A base
de la fricción;
de la inversión de las reservas
el avance es prominente,
mientras toda sensación
nos vuelca hacia lo siguiente...
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