una sospecha
que me perturba...
La presunción del misterio
en su grado máximo
se anuda en los labios
de un silencio
que, aún, se calla,
sabiéndose profuso...
Reflejada la inocencia
Estallo o me diluyo
de estar pronunciando
las conclusiones
de una pulsión inquebrantable,
me percato
de que hay
de que hay
oro en tu mirar;
elogios y aversiones
que sólo saben
de mi admiración...
Estallo o me diluyo
en sensaciones
al mirarte
y nado los ríos del alma
hasta que me anudo al mar
de tu percepción...
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